miércoles, 29 de agosto de 2012

Primer Encuentro Regional sobre Infancias y Juventudes: Políticas y prácticas. 30 y 31 de Agosto. Fac. de Psicología. U.N.R.


Los Eslabones Rosario
Integrantes: Sol Barrionuevo, Ana Guiamet,
Natalia Ramirez, Diego Martín Stechina



Derechos Sexuales y Reproductivos desde la perspectiva de los Derechos Humanos








Autor: Diego Martín Stechina
Psicólogo Facultad de Psicología U.N.R; Docente J.P.T Cátedra de Lingüística Facultad de Psicología U.N.R; Trabajo clínico en Trazos CET y Centro Médico Grandoli; Coordinador del grupo: Los Eslabones Rosario



Palabras claves: Derechos Sexuales y Reproductivos; Derechos Humanos; formación entre pares.
Resumen:
Se narrará la experiencia de varios años que el grupo Los Eslabones Rosario viene llevando adelante en materia de Derechos Sexuales y Reproductivos desde la perspectiva de los Derechos Humanos. Nuestro trabajo propone como protagonista a lxs jóvenes centrados en la metodología de formación entre pares. A través de dinámicas teatrales se transmiten contenidos en Salud, así como también se hace lugar a las distintas manifestaciones y emergencias subjetivas, que algunas currículas escolares  (dentro de una lógica pedagógica normalizadora) dejan por fuera o desoyen.
En el presente escrito tenemos la intención de, a lo largo de algunos párrafos, poder plasmar algo del trabajo que venimos realizando desde el año 2008 a la fecha, así como también mencionar  la concepción político-ideológica y metodológica que sostiene nuestra práctica.
            Los Eslabones Rosario se formó a partir del desprendimiento de algunos miembros que, por aquél entonces, formábamos parte del Grupo de Jóvenes perteneciente al área de Educación del Programa Municipal de Sida de la Municipalidad de Rosario, bajo la  coordinación de Mónica Evangelistis.
            Desde el año 2008 a la fecha nuestra agrupación fue variando en la composición de sus integrantes. Esto se debe a que las distintas actividades que realizamos suelen no ser aranceladas (o muy magramente); con lo cual, ante cada proyecto se consulta sobre la disponibilidad de quiénes van a sostener ese proyecto en particular.
Luego de esta brevísima referencia a la historia de nuestro grupo, nos interesa avanzar en el escrito puntualizando cuál es el posicionamiento ideológico-legislativo que sustenta nuestra labor.
Es así que, planteamos el abordaje de los Derechos Sexuales y Reproductivos desde la perspectiva de los Derechos Humanos. En 1948 en la Declaración Universal de Derechos Humanos (artículo 25) ‘la salud’ es definida como un derecho universal. Desde entonces se establece que todos y todas deben acceder a la información y a los servicios básicos que les posibiliten el cuidado mínimo de su salud y su cuerpo.
            A su vez, la Convención sobre los Derechos del Niño (artículo 12, 13 y 24) refiere al derecho de los niños, niñas y adolescentes a gozar del más alto nivel posible de salud, así como también, que las personas menores de 18 años tienen derecho a formarse un juicio propio, a opinar sobre los asuntos que afectan a sus vidas y a “buscar, revivir y difundir informaciones e ideas de todo tipo”.
            En este sentido, cabe recordar que ambas convenciones tienen jerarquía constitucional desde 1994, a partir de la reforma de la Constitución Nacional.
            En cuanto a la legislación nacional, conviene subrayar contamos con la Ley no. 25.673, que crea el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. Algunos de los objetivos del programa son: disminuir la morbimortalidad materno infantil; promover la salud sexual y reproductiva de lxs adolescentes y prevenir embarazos no deseados; contribuir a la prevención y detección precoz de enfermedades e infecciones de transmisión sexual, incluido el vih-sida y otras patologías como el cáncer de mama y de cuello de útero; garantizar el acceso a información, orientación, métodos y prestaciones a toda la población. La ley señala, además, que se considerará en todos los casos el interés superior del niño en el pleno goce de sus derechos y garantías consagrados en la convención internacional de los derechos del niño. Asimismo, también la ley prevé educación sexual en las escuelas públicas.
            En relación con esto, la ley no. 26.150 que crea el Programa Nacional de Educación Sexual Integral en el ámbito del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Este, proclama como derecho de todos los educandos de los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la ciudad autónoma de Buenos Aires y municipal, recibir educación sexual integral, entendiendo esta como la articulación de aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos.
            Por otra parte, la Ley no. 26.061 establece la protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes que se encuentren en el territorio de la República Argentina, para garantizar el ejercicio y disfrute pleno, efectivo y permanente de aquellos reconocidos en el ordenamiento jurídico nacional y en los tratados internacionales en los que la Nación sea parte. Estos derechos están asegurados por su máxima exigibilidad y sustentados en el principio del interés superior del niño.
            Por último, nos interesa nombrar la Ley 26.227, que en su artículo 1° sanciona lo siguiente:
Créase en el ámbito del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, bajo la órbita de la Dirección Nacional de Juventud o el organismo nacional equivalente, el Consejo Federal de la Juventud, cuya misión será colaborar con el diseño y coordinación interjurisdiccional de las políticas de juventud, construyendo mapas estratégicos de gestión que posibiliten la construcción del concepto de ciudadanía en valores tales como solidaridad, equidad, compromiso, justicia, responsabilidad, ética e identidad nacional. El Consejo estimulará la creación de espacios participativos para los jóvenes, asegurando que las actividades que de él se desprendan se realicen en un marco de cooperación, convivencia, tolerancia, integración y respeto a los derechos.
            En cuanto a las intervenciones que realizamos con lxs jóvenes, nos centramos en la metodología de trabajo que hoy conocemos como formación entre pares.
Ahora bien, si nos referimos ahora a la ‘escuela’ -tal como la conocemos desde la Modernidad- en tanto medio de reproducción de la cultura dominante, vemos cómo su metodología de trabajo imperante era la que postulaba que el saber se encontraba en manos del maestro/a, y  que el niño/a era un receptor pasivo de los contenidos transmitidos por el adulto. Precisamente, esta lógica era coherente con la cosmovisión social, y en particular con la visión que se tenía sobre los menores de edad, y esto, a su vez,  se vio reflejado en la legislación vigente hasta no hace mucho tiempo.
Por tanto, la formación entre pares rompe con esta asimetría que separa a maestros/as de lxs estudiantes. La mayor comprensión y experiencia presupuesto en el adulto es remplazada por el activo intercambio de vivencias y conocimientos entre lxs jóvenes en un nivel de igualdad que posibilita la circulación de la palabra y apasionados debates.
En nuestra experiencia particular, la mayoría de los casos de lxs jóvenes con lxs que hemos trabajamos (nos referimos a una población de jóvenes de 14 a 20 años de edad), en lo referido a Derechos Sexuales y Reproductivos en general, ya contaban con ciertos conocimientos sobre algunos métodos anticonceptivos. Principalmente el uso de preservativos y/o pastillas eran los referenciados por sobre otros métodos, aunque cabe aclarar, que varias veces no contaban con la información correcta sobre su alcance e importancia a la hora de optar por usar un método u otro.
Sin embargo, más allá de este conocimiento “práctico”, no contaban con información, o ni siquiera habían oído hablar nunca sobre los derechos que los protegían y los cuales podrían ejercer frente a otros a la hora de exigir algo que les era negado por “X” excusas.
Así, la situación en que nos encontrábamos era la siguiente: por un lado, estaban las trabas que encontraban lxs jóvenes para acceder a los servicios de salud (garantizados por derechos) y, por el otro, estaba la actitud imperante en buena parte de las escuelas del sistema educativo actual (más allá de la vigencia de una legislación que exige lo contrario que ya hemos mencionado). Desde aquí, por consiguiente, entendimos como propicio centrar nuestros esfuerzos en generar las condiciones necesarias para que lxs jóvenes puedan tener un mayor nivel de ejercicio y exigibilidad de sus derechos y motivar a otros jóvenes a esto.
Así, al entender que el ejercicio saludable de su sexualidad –sin detenernos a detallar las múltiples aristas que esto implica- va de la mano de la posibilidad de un pleno ejercicio de sus derechos, intentamos que lxs jóvenes puedan asumirse como sujetos de derecho, invitando a otros jóvenes a vivir esta etapa de sus vidas, ya no desde lógicas restrictivas y tutelares, sino entendiendo que en cuestiones de salud y de cuidado, nunca actuamos solos, puesto que debemos considerar y cuidar al otro para cuidarnos también nosotros.
Para describir sucintamente la dinámica de los talleres que llevamos adelante, podemos destacar los buenos resultados obtenidos desde que empezamos a implementar dinámicas teatrales para el abordaje de los contenidos y ejes que deseamos poner a consideración de lxs jóvenes.
Esta forma de trabajo la conocimos por la experiencia que Fundación Huésped viene realizando hace varios años en el conurbano bonaerense. Fue justamente esta fundación la que nos convoca para trabajar juntos durante el año 2010 en un proyecto, que en la ciudad de Rosario bautizamos como “Cultura y Salud”.
Estas dinámicas - en las que no hay una desconexión entre mente / cuerpo, vivencias, sensaciones, creencias e historias de vida - posibilitan una forma de participación con fuerte compromiso por parte de quienes asisten de los talleres.
Se intenta que como cierre del taller se llegue a la concreción de un ‘producto cultural’ elaborado por lxs jóvenes que pueda ser presentado a otrxs y, a su vez, sirva como material de trabajo para futuros espacios.
Los productos culturales pueden ser tan variados como los intereses de quienes forman parte de esta experiencia.  Por ejemplo, Durante el 2010 el producto cultural final fue un cortometraje donde la idea, producción, vestuario, libreto y actuación corrió por parte de los jóvenes, dedicándonos los más grandes solo a la edición final y a conseguir el soporte tecnológico necesario para la realización del mismo.
A modo de cierre, nos interesa subrayar que poder abordar la salud desde diversas expresiones culturales es crucial ya que al darle un lugar a la cultura, no hacemos más que reconocer que la salud no es un elemento aislado del contexto social en el cual se plasma.