Los
Eslabones Rosario
Integrantes: Sol
Barrionuevo, Ana Guiamet,
Natalia Ramirez, Diego Martín Stechina
Derechos Sexuales y Reproductivos desde
la perspectiva de los Derechos Humanos
Autor: Diego Martín Stechina
Psicólogo
Facultad de Psicología U.N.R; Docente J.P.T Cátedra de Lingüística Facultad de
Psicología U.N.R; Trabajo clínico en Trazos CET y Centro Médico Grandoli;
Coordinador del grupo: Los Eslabones Rosario
Palabras claves: Derechos Sexuales y Reproductivos; Derechos
Humanos; formación entre pares.
Resumen:
Se narrará la
experiencia de varios años que el grupo Los Eslabones Rosario viene llevando
adelante en materia de Derechos Sexuales
y Reproductivos desde la perspectiva de los Derechos Humanos. Nuestro trabajo propone como protagonista a lxs
jóvenes centrados en la metodología de formación
entre pares. A través de dinámicas
teatrales se transmiten contenidos en Salud, así como también se hace lugar
a las distintas manifestaciones y emergencias subjetivas, que algunas
currículas escolares (dentro de una
lógica pedagógica normalizadora) dejan por fuera o desoyen.
En
el presente escrito tenemos la intención de, a lo largo de algunos párrafos,
poder plasmar algo del trabajo que venimos realizando desde el año 2008 a la
fecha, así como también mencionar la
concepción político-ideológica y metodológica que sostiene nuestra práctica.
Los Eslabones
Rosario se formó a partir del desprendimiento de algunos miembros que, por aquél
entonces, formábamos parte del Grupo de
Jóvenes perteneciente al área de Educación del Programa Municipal de Sida
de la Municipalidad de Rosario, bajo la
coordinación de Mónica Evangelistis.
Desde el año 2008 a la fecha nuestra agrupación fue
variando en la composición de sus integrantes. Esto se debe a que las distintas
actividades que realizamos suelen no ser aranceladas (o muy magramente); con lo
cual, ante cada proyecto se consulta sobre la disponibilidad de quiénes van a
sostener ese proyecto en particular.
Luego
de esta brevísima referencia a la historia de nuestro grupo, nos interesa
avanzar en el escrito puntualizando cuál es el posicionamiento
ideológico-legislativo que sustenta nuestra labor.
Es
así que, planteamos el abordaje de los Derechos Sexuales y Reproductivos desde
la perspectiva de los Derechos Humanos. En 1948 en la Declaración Universal de
Derechos Humanos (artículo 25) ‘la salud’ es definida como un derecho
universal. Desde entonces se establece que todos y todas deben acceder a la
información y a los servicios básicos que les posibiliten el cuidado mínimo de
su salud y su cuerpo.
A su vez, la Convención sobre los Derechos del Niño
(artículo 12, 13 y 24) refiere al derecho de los niños, niñas y adolescentes a
gozar del más alto nivel posible de salud, así como también, que las personas
menores de 18 años tienen derecho a formarse un juicio propio, a opinar sobre
los asuntos que afectan a sus vidas y a “buscar, revivir y difundir informaciones
e ideas de todo tipo”.
En este sentido, cabe recordar que ambas convenciones
tienen jerarquía constitucional desde 1994, a partir de la reforma de la
Constitución Nacional.
En cuanto a la legislación nacional, conviene subrayar contamos con la Ley no. 25.673, que crea el Programa
Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. Algunos de los objetivos
del programa son: disminuir la morbimortalidad materno infantil; promover la
salud sexual y reproductiva de lxs adolescentes y prevenir embarazos no
deseados; contribuir a la prevención y detección precoz de enfermedades e
infecciones de transmisión sexual, incluido el vih-sida y otras patologías como
el cáncer de mama y de cuello de útero; garantizar el acceso a información,
orientación, métodos y prestaciones a toda la población. La ley señala, además,
que se considerará en todos los casos el interés
superior del niño en el pleno goce de sus derechos y garantías consagrados en
la convención internacional de los derechos del niño. Asimismo, también la ley
prevé educación sexual en las escuelas públicas.
En relación con esto, la ley no. 26.150 que crea el Programa
Nacional de Educación Sexual Integral en el ámbito del Ministerio de Educación,
Ciencia y Tecnología. Este, proclama como derecho de todos los educandos de los
establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las
jurisdicciones nacional, provincial, de la ciudad autónoma de Buenos Aires y
municipal, recibir educación sexual integral, entendiendo esta como la articulación
de aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos.
Por otra parte, la Ley no. 26.061 establece la protección
integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes que se encuentren
en el territorio de la República Argentina, para garantizar el ejercicio y
disfrute pleno, efectivo y permanente de aquellos reconocidos en el
ordenamiento jurídico nacional y en los tratados internacionales en los que la
Nación sea parte. Estos derechos están asegurados por su máxima exigibilidad y
sustentados en el principio del interés superior del niño.
Por último, nos interesa nombrar la Ley 26.227, que en su
artículo 1° sanciona lo siguiente:
“Créase en el ámbito del Ministerio de
Desarrollo Social de la Nación, bajo la órbita de la Dirección Nacional de
Juventud o el organismo nacional equivalente, el Consejo Federal de la
Juventud, cuya misión será colaborar con el diseño y coordinación
interjurisdiccional de las políticas de juventud, construyendo mapas
estratégicos de gestión que posibiliten la construcción del concepto de
ciudadanía en valores tales como solidaridad, equidad, compromiso, justicia,
responsabilidad, ética e identidad nacional. El Consejo estimulará la creación
de espacios participativos para los jóvenes, asegurando que las actividades que
de él se desprendan se realicen en un marco de cooperación, convivencia,
tolerancia, integración y respeto a los derechos.”
En cuanto a las intervenciones que realizamos con lxs
jóvenes, nos centramos en la metodología de trabajo que hoy conocemos como formación entre pares.
Ahora
bien, si nos referimos ahora a la ‘escuela’ -tal como la conocemos desde la
Modernidad- en tanto medio de reproducción de la cultura dominante, vemos cómo
su metodología de trabajo imperante era la que postulaba que el saber se
encontraba en manos del maestro/a, y que
el niño/a era un receptor pasivo de los contenidos transmitidos por el adulto. Precisamente,
esta lógica era coherente con la cosmovisión social, y en particular con la
visión que se tenía sobre los menores de edad, y esto, a su vez, se vio reflejado en la legislación vigente hasta
no hace mucho tiempo.
Por
tanto, la formación entre pares rompe con esta asimetría que separa a
maestros/as de lxs estudiantes. La mayor comprensión y experiencia presupuesto
en el adulto es remplazada por el activo intercambio de vivencias y
conocimientos entre lxs jóvenes en un nivel de igualdad que posibilita la
circulación de la palabra y apasionados debates.
En
nuestra experiencia particular, la mayoría de los casos de lxs jóvenes con lxs
que hemos trabajamos (nos referimos a una población de jóvenes de 14 a 20 años
de edad), en lo referido a Derechos Sexuales y Reproductivos en general, ya
contaban con ciertos conocimientos sobre algunos métodos anticonceptivos. Principalmente
el uso de preservativos y/o pastillas eran los referenciados por sobre otros
métodos, aunque cabe aclarar, que varias veces no contaban con la información
correcta sobre su alcance e importancia a la hora de optar por usar un método u
otro.
Sin
embargo, más allá de este conocimiento “práctico”, no contaban con información,
o ni siquiera habían oído hablar nunca sobre los derechos que los protegían y
los cuales podrían ejercer frente a otros a la hora de exigir algo que les era
negado por “X” excusas.
Así,
la situación en que nos encontrábamos era la siguiente: por un lado, estaban las
trabas que encontraban lxs jóvenes para acceder a los servicios de salud
(garantizados por derechos) y, por el otro, estaba la actitud imperante en
buena parte de las escuelas del sistema educativo actual (más allá de la
vigencia de una legislación que exige lo contrario que ya hemos mencionado). Desde
aquí, por consiguiente, entendimos como propicio centrar nuestros esfuerzos en
generar las condiciones necesarias para que lxs jóvenes puedan tener un mayor
nivel de ejercicio y exigibilidad de sus derechos y motivar a otros jóvenes a
esto.
Así,
al entender que el ejercicio saludable de su sexualidad –sin detenernos a
detallar las múltiples aristas que esto implica- va de la mano de la
posibilidad de un pleno ejercicio de sus derechos, intentamos que lxs jóvenes
puedan asumirse como sujetos de derecho, invitando a otros jóvenes a vivir esta
etapa de sus vidas, ya no desde lógicas restrictivas y tutelares, sino entendiendo
que en cuestiones de salud y de cuidado, nunca actuamos solos, puesto que
debemos considerar y cuidar al otro para cuidarnos también nosotros.
Para
describir sucintamente la dinámica de los talleres que llevamos adelante,
podemos destacar los buenos resultados obtenidos desde que empezamos a
implementar dinámicas teatrales para el abordaje de los contenidos y ejes que
deseamos poner a consideración de lxs jóvenes.
Esta
forma de trabajo la conocimos por la experiencia que Fundación Huésped viene
realizando hace varios años en el conurbano bonaerense. Fue justamente esta fundación
la que nos convoca para trabajar juntos durante el año 2010 en un proyecto, que
en la ciudad de Rosario bautizamos como “Cultura y Salud”.
Estas
dinámicas - en las que no hay una desconexión entre mente / cuerpo, vivencias,
sensaciones, creencias e historias de vida - posibilitan una forma de
participación con fuerte compromiso por parte de quienes asisten de los
talleres.
Se
intenta que como cierre del taller se llegue a la concreción de un ‘producto
cultural’ elaborado por lxs jóvenes que pueda ser presentado a otrxs y, a su
vez, sirva como material de trabajo para futuros espacios.
Los
productos culturales pueden ser tan variados como los intereses de quienes
forman parte de esta experiencia. Por
ejemplo, Durante el 2010 el producto cultural final fue un cortometraje donde
la idea, producción, vestuario, libreto y actuación corrió por parte de los
jóvenes, dedicándonos los más grandes solo a la edición final y a conseguir el
soporte tecnológico necesario para la realización del mismo.
A
modo de cierre, nos interesa subrayar que poder
abordar la salud desde diversas expresiones culturales es crucial ya que al darle
un lugar a la cultura, no hacemos más que reconocer que la salud no es un
elemento aislado del contexto social en el cual se plasma.